Caminar resuelve - page 4

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Lamovilidadurbana
Lamovilidadde largadistanciamejorómuchoen las
últimasdécadas, tantoen sus infraestructuras comoen
losmediosde transporte.Encambio, lamovilidad
urbanaque sigue igualdemalo inclusopeor
Vivimos en una sociedad en la que las
necesidades demovilidad son cada vezmás
elevadas; las inversiones de lasAdministraciones
Públicas en infraestructuras de todo tipo son cada
díamas aceleradas, salvo enmomentos puntuales
como el presente de crisis; tenemosmás
facilidades para desplazarnos y los problemas de
movilidad de larga distancia que van apareciendo,
se van solucionando. Carreteras, autopistas,
metros, ferrocarriles, puertos, aeropuertos,
aumentan su capacidad y dan solución a las
demandas crecientes; la seguridad de las
infraestructuras, así como, en general, de los
medios de transporte, experimentó evidentes
avances. En resumen, cada vezmás ymejores
infraestructuras, movilidadmás desarrollada, más
seguridad.
Este panorama optimista, que corresponde a una
realidad objetiva incontestable, aunque siempre
quedendemandas por satisfacer, se rompede
forma radical cuando entramos en el mundo
urbano. No descubrimos nada nuevo si
recordamos que los problemas demovilidad y
seguridad en las ciudades, siguen siendo
cuestiones sin solución por el momento. No se ha
avanzado demasiado. Esmás, durante las últimas
décadas la situación es estacionaria en el mejor
de los casos, pero en general evolucionó
negativamente.
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¿Tiene solución lamovilidadurbana?
Algunavariable,algunacausade fondo,profunda,
estructural, conceptual, está sin resolveren la
movilidadurbana.Mientrasestosproblemasde fondo
no seaborden, lasmedidas concretas fracasaron,
fracasan y fracasarán.
Algo, omucho, se debe estar haciendomal para
que las grandes inversiones y lasmedidas de todo
tipoadoptadas no tengan efectos positivos en la
movilidad urbana. Se hanprobado una gran
variedad demedidas sin grandes resultados;
periódicamente surge unapropuesta, una ilusión
de solución, que nos dejamuy convencidos, que
es objeto de polémica y debate público, pero que,
cuando se lleva a la práctica, puede resolver una
mínima parte del problema a cambio de agravar
otros aspectos, sin que supongan nunca una
solución, o, cuandomenos, unavance general
para lamovilidaden las ciudades.
LaZonaAzul, laORA, los carriles reversibles, el
recorte de aceras, los pasos subterráneos y
elevados para peptones, los scalextric para el
tráfico rodado, la ola verde semafórica, los
estacionamientos disuasorios, los semáforos
inteligentes, el cobro por entrar en ciudades, la
paridad de lasmatrículas, las restricciones a los
flujos peatonales, lamejora del transporte
público,..., son ejemplos de la larguísima colección
demedidas que fueron anunciadas como
soluciones. En ciertos casosmuy concretos
pudieron suponer unamejora, pero el problema
general de lamovilidad urbana y de la seguridad
vial urbana continúa siendo un problemagrave y
no resuelto.
Un problemaque afecta a todas las ciudades en
diversos grados, que se ha abordado con
planteamientos y enfoques diversos y variados, al
que se le han dedicado y dedicanmúltiples
esfuerzos. Un problemaque sigue sin solución, e
incluso seagrava. Quizá alguno o varios aspectos
conceptuales, de fondo, estructurales, no se está
abordando. Estaríamos en la situación siguiente:
hay unproblema, no se aborda en sus causas
profundas y los esfuerzos se diluyen tratandode
atajar los epifenómenos que provocan la causa o
causas principales.
Y cuando citamos causas estructurales, de fondo,
no estamos dirigiendo nuestra atención a
cuestiones como la cada vezmayor demanda de
movilidad, el aumento del parque de vehículos
motorizados, la concentración de la población y de
la actividad en las ciudades o áreas
metropolitanas, el aumento de las distancias entre
los centros de residencia y trabajo, al diseño con
el que se construyeron nuestras ciudades, o
similares.
Este tipo de hechos son parámetros inamovibles,
o, cuandomenos, demuy lenta y difícil
modificación; ya se haexperimentado conel
diseño de ciertos ámbitos urbanos e, incluso
ciudades enteras pensadas para el automóvil y los
problemas demovilidad terminaron por ser,
pasado el tiempo, demagnitud idéntica a las
demás.
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Prioridades invertidas
El reparto, el equilibrio, entre losdiferentesmodosde
movilidadurbanaestáprofunda, radical e
injustamentedescompensadoa favordel vehículo
motorizado individual.Estaes lacausaprofundaque
hayqueabordar.
Nos hemos situado en la relación que existeentre
losmodos demovilidad que conviven enuna
ciudad; estamos pensando en la enorme y
profundamente injusta desproporción que existe
en la consideración, tanto real como oficial, de los
distintos tipos demovilidad, en unos supuestos
derechos adquiridos por los vehículos individuales
sobre los demásmedios de desplazamiento. Este
Peatones, seguridad ymovilidadurbana
Hacia una inversión del esquema dominante
CésarMosqueiraLorenzo
Concelleirode Infraestruturas
Concello dePontevedra
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