Mejor a pié - page 17

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Lasprioridadesde losmodos
demovilidadurbana están in-
vertidas
Estamos pensando en la enorme y profunda-
mente injusta desproporciónque existeen la
consideración, tanto real como oficial, de los
distintos tipos demovilidad, en los supuestos
derechos adquiridos por el vehículo individual
sobre todos y cada uno de los demásmedios
de desplazamiento.
Estees el problema de fondo no resuelto y que
está lastrando la eficacia de lasmedidas que se
tratan de aplicar paramejorar lamovilidad y la
seguridad urbana, así como el resultado de una
disminución preocupante de la calidad urbana,
de la calidad de vida en las ciudades.
Todos los demásmedios de locomoción sufrie-
ron graves prejuicios y deterioros en su funcio-
nalidad, todos: la bicicleta, el transporte público,
el peatonal y, incluso, indirectamente el tren y el
metro; de entre todos estosmedios, los que
más padecieron conel predominio del vehículo,
fueron el peatonal y el ciclista; este último es-
tuvoa punto de desaparecer de nuestras ciuda-
des (ahora se pretende recuperar), y la peatonal
se vio restringida y limitada de tal forma que
casi se convirtió enmarginal (también se quiere
recuperar, muchas veces por consejomédico).
El reparto, el equilibrio, entre los diferentes
modos demovilidad urbana está pro-
funda, radical e injustamente descompen-
sado a favor del vehículomotorizado
individual. Esta es la causa profunda que
hay que tratar.
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MovilidadPeatonal
Lamovilidad peatonal es lamás básica y natural de
todas; la primera en orden de importancia y, amayo-
res, absolutamente insustituible y no intercambiable
por ningún otro tipo demovilidad. Todas las formas ar-
tificiales demovilidad pueden ser sustituidas, dentro
de las ciudades, por otras alternativas; laúnica abso-
lutamente natural y biológica, la peatonal, no.
Lasmovilidadesmotorizadas supusieron unos enor-
mes avances que nos permitieron llegar cada vezmás
lejos y cada vez enmenos tiempo, pero su funcionali-
dad fue tan invasora que creó la ilusiónde quepodía
suplantar las formas naturales de desplazamiento.
Caminar unas pocas decenas deminutos, además de
sermuy natural ymuy saludable, es algo innato al ser
humano, al menos que tenga impedimento físico.
Pero además de estas características, es la forma
más lógica paramoverse en zonas urbanas, por lo
menos dentro de un radio de acción, dedistancias y
tiempos razonables.
Adonde no llegue el modo peatonal para ser el único,
debe tener también una participación importante com-
binado con otrosmodos demovilidad.
Lamovilidad peatonal es lamaneramás sana y
natural de desplazarse enmedio urbano cuando
las distancias y tiempos necesarios no superen
algún límite, por ejemplo, a 3 km o cuarentami-
nutos. Lograr que este tipo de desplazamientos
se hagan a pié, sería el factor decisivo para la
mejora global de lamovilidad urbana. En des-
plazamientos demás distancia o tiempo, el modo
peatonal debe ser también un factor decisivo en
lamejora global de lamovilidad urbana.Para
desplazamientos demás distancia o tiempo, el
modo peatonal debe ser también un componente
crucial, debe ser el eje central de la intermodali-
dad.
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La redvial urbana
Los esfuerzos y laatención se han
centrado, casi que enexclusiva, en la
mejora, inalcanzable y nunca alcal-
zada, del tráficomotorizado, dejando
laproblemáticade la circulación pea-
tonal totalmente abandonada. La con-
secuencia fueron unas vías urbanas
inhóspitas y disfuncionales para los
peatones, loque contribuyódecisiva-
mentea que seabandonara, mejor
dicho se restringiese, lamovilidadpea-
tonal. Abandonar nunca, pues simple-
mente, noes posible; en casode
serlo, tal y como se trataron las vías
urbanas, seguramente sucedería,
como ocurrió con lamovilidad ciclista.
Las aceras de sección ridículas, las
barreras y rodeos inasumibles, los va-
llados para cerrar el paso apeatones,
los pasos elevados desabridos y ente-
rrados, la invasión de las aceras por
los vehículos estacionados, que la ilu-
minación sedirige amenudo a la cal-
zadadejando conmal visibilidad las
aceras... fueron las consecuencias de
este enfoque enel fondo, de esta prio-
ridadabsoluta dada a lamovilidadmo-
torizada.
Por último, no hay que rebuscar
mucho en las hemerotecas para atesti-
guar queel pavimento parael tráfico
rodado enmal estadoes un problema
públicode transcendencia, mientras
queun pavimiento destinadoal tráfico
peatonal enmal estado casi nunca
tieneesa relevancia. Otro síntoma: las
obras sonmotivo dequejaperma-
nente, ya queafectanel tráfico ro-
dado; a los peatones, que son los que
más sufren con las obras, casi nunca
sonmencionados.
Lamovilidad peatonal debe tener,
al menos, lamisma importancia
que lamotorizada, tanto en la
normativa de aplicación como en
el diseño, mantenimiento y ges-
tion de las vías urbanas. Este es
un desafío tanto para el go-
bierno y los ciudadanos si quere-
mos restaurar un orden natural
dentro de los diferentes tipos de
movilidad: es necesario incorpo-
rar como variable principal las
necesidades de los peatones.
LaSendadel ríoLérez, ochoquilómetrosdepaseoparalelo al río
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